jueves, 12 de febrero de 2009

Blasfemia l



No me arrodille ni me voy a arrodillar... Prefiero morir de pie a vivir arrodillado. Si queres "D"ios sentate y hablemos. Si te amara obligaria a otros a amarte y terminaria por matarlos si se negaran; esa es tu ley... esa es tu ley... esa es tu ley. Cuanta sangra queres correr por tu verdad? Insaciable... insasiable... insaciable. Para que queres tenerme de rodillas? Para que? Tu "I"glesia no exige talento/... Su misión es la sumisión. La verdad... es que no tengo ninguna verdad. Tampoco soy un pirata místico arrebatado, tal vez mi sangre es damaciado tibia... y mi locura demaciado mesurada...Frente a tus "amigos" los "fanáticos"... los puros... pura mierda. Por que desprecias la duda y la pereza? que son vicios mas nobles que todas tus virtudes...! Creo que por eso no me arrodille... ni me voy a arrodillar... Arrodillate vos... arrodillate vos... arrodillate vos... La literatura me ha dado esta audacia frente a vos... me sos indiferente. Por esto no me voy a arrodillar...! Por que pensar es dejar de arrodillarse...
Al final termine como vos tanto querias... blasfemo. Solo es uno de los daños colaterales...



(Texto de Liliana Felipe).-




martes, 13 de enero de 2009

Ser oscuro es una cuestion de actitud.

Este post esta dedicado a una oscura helveciana, que con obstinacion supo ganasre un lugar.






Roy, the Toxic BoyTim Burton (EEUU, 1958 - )


Quienes de verdad lo amamos
lo llamamos siempre Max.
Chico Tóxico, en cambio,

Lo apodaban los demás.
Inhalaba Chico Tóxico
humo, asbestos y amoniaco.
Para él era oxígeno

todo lo cancerígeno.
Su juguete favorito
era un bote de aerosol
que disparaba solito
odo el día, de sol a sol.

Se levantaba aún de noche
a esperar en la cochera
a que el motor se encendiera
y, tras carraspear, el coche
lo maquillara - muy mono -
con bióxido de carbono.

Una sola vez lloró,
mas no por tristeza ni odio,
es que en los ojos le entró
algún cloruro de sodio.

Por darle algo de aire cálido
lo sacaron al jardín.
Se puso al instante pálido
y tieso como espadín.

Tieso y duro, sí, muy duro.
Pues ¿quién podría colegir
que uno pudiera morir
de respirar aire puro?

Voló su alma en pos del trono
celestial del señor. Pero
abriendo un gran agujero
allá en la capa de ozono.








lunes, 12 de enero de 2009

Damocles...la historia de mi vida...


Damocles es un personaje que aparece en una sola anécdota moral que fue una adición tardía a la cultura griega clásica.

Su historia parece más propia de la leyenda que de la historia griega. El origen de la anécdota se localiza en una Historia de Sicilia escrita por Timeo de Tauromenio (c. 356 - 260 a. C.). Cicerón pudo haber leído esta historia en la obra de Diodoro Sículo e hizo uso de ella en su Tusculanae Disputationes V. 61 - 62. El poeta Horacio hace alusión a la leyenda de Damocles en uno de sus poemas:

"Para aquel que ve una espada desenvainada sobre su impía cabeza, los festines de Sicilia, con su refinamiento, no tendrán dulce sabor, y el canto de los pájaros, y los acordes de la cítara, no le devolverán el sueño, el dulce sueño que no desdeña las humildes viviendas de los campesinos ni una umbrosa ribera ni las enramaas de Tempe acariciada por los céfiros."
Horacio, Odas III, 1

Damocles fue al parecer un cortesano excesivamente adulador en la corte de Dionisio II, un tirano de Siracusa (Sicilia) del siglo IV a. C. Propagó que Dionisio era realmente afortunado al disponer de tan gran poder y riqueza. Dionisio, deseoso de escarmentar al adulador, se ofreció a intercambiarse con él por un día, de forma que pudiera disfrutar de primera mano su suerte. Esa misma tarde se celebró un opíparo banquete donde Damocles gozó siendo servido como un rey. Sólo al final de la comida miró hacia arriba y reparó en la afilada espada que colgaba atada por un único pelo de crin de caballo directamente sobre su cabeza. De súbito se le quitaron completamente las ganas de los apetitosos manjares y los bellos muchachos, y pidió al tirano abandonar su puesto, diciendo que ya no quería seguir siendo tan afortunado.

La espada de Damocles es una frase acuñada en alusión a este cuento para ejemplificar la inseguridad en que se instalan aquellos que ostentan un gran poder, pues no sólo pueden perderlo de golpe, sino todo lo demás, incluida la vida. Tallas en madera de la espada de Damocles aparecen en libros europeos de los siglos XVI y XVII.